Por Rocío Correa
En la familia Correa, esa frase nació hace cuarenta años de la boca de un niño de cinco años en la puerta de una cochera. Esta vez no fue un niño quien arruinó el viaje a Acapulco. Fueron unos estafadores que usaron el nombre de Grupo Vidanta para robarle a la familia de Carlos y Carmen $28,621 pesos — y estuvieron a punto de robarles el doble.
Corría algún fin de semana de los años ochenta cuando la familia Correa se preparaba para vivir unas vacaciones muy esperadas: Acapulco, en caravana con los tíos. El punto de encuentro era la puerta de la casa de la tía Tere. Los papás, el hermano y las dos hermanas ya estaban listos en el auto, motores en marcha, esperando que el segundo vehículo saliera de la cochera para arrancar.
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