Por Sofía Guadarrama Collado

Integrantes del colectivo Zemanahuac Tlamachtiloyan se plantaron frente a la Catedral Metropolitana para protestar contra Isabel Díaz Ayuso, presidenta derechista de la Comunidad de Madrid. A la cita llegaron también grupos indígenas y danzantes que, con plumas, tambores y consignas, se opusieron a la misa titulada «Celebración por la Evangelización y el Mestizaje en México. Malinche y Cortés». Aunque la misa —solicitada por la producción de Malinche el musical— fue cancelada, a la hora prevista los inconformes elevaron su protesta contra lo que llamaron un intento de «homenaje a Hernán Cortés». El detalle que encendió la mecha: la participación de Díaz Ayuso en el acto religioso. Los danzantes fueron tajantes: ningún homenaje cabe para el hombre que torturó y mató «al punto del exterminio» a los pueblos originarios.

El Movimiento de Pueblos, Comunidades y Organizaciones Indígenas, Movimiento Nacional, exigió a Díaz Ayuso, de visita en México, que pida perdón a los pueblos indígenas de México y del continente por crímenes de lesa humanidad que siguen siendo heridas abiertas. También le pidieron que se sume a la «justa reacción» del presidente de España y del rey Felipe VI, quienes han reconocido los atropellos cometidos durante la Conquista. Los cartelones resumieron la rabia: «El genocidio no se bendice», «No es fe, es propaganda colonial», «La conquista fue violencia, no evangelización».

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