Por Stephanie Henaro Canales
“Un país que no se narra, se borra.”
Apuntes desde Café Colón.
Llegó la hora del fuera máscaras: Estados Unidos y México se quitaron la careta en la misma semana. Washington dejó de fingir que su poder es pura “democracia y valores” y habló como lo que es cuando se siente cómodo: un imperio. México, en cambio, dejó de fingir que tiene control interno y se exhibió como un Estado que, incapaz de impartir justicia plena y de narrarse con fuerza propia, termina operando bajo el guion del vecino.
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