Por Stephanie Henaro Canales
Mientras Cuba se apaga por falta de combustible, México y Brasil vuelven a hablar de petróleo.
Ahí está la verdadera noticia.
No sólo en las nuevas sanciones de Estados Unidos contra entidades vinculadas a GAESA, el conglomerado militar que controla cerca del 40% de la economía cubana. Tampoco únicamente en el memorando firmado entre Pemex y Petrobras. La noticia está en la coincidencia: al mismo tiempo que Washington aprieta el cerco energético y financiero sobre La Habana, las dos mayores economías de América Latina intentan construir una alianza alrededor de sus empresas petroleras estatales.
Cuba muestra la vulnerabilidad.
México y Brasil ensayan la respuesta.
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