Por Stephanie Henaro Canales

El futuro del T-MEC no se decidirá por la firma de una prórroga de 16 años ni por una revisión técnica entre los tres gobiernos. Su futuro dependerá de algo mucho más profundo: si sigue siendo un tratado comercial o termina consolidándose como el principal instrumento geopolítico con el que Estados Unidos reorganiza su espacio geopolítico inmediato para competir en el nuevo orden mundial. Esa es la verdadera discusión que comenzó hace tiempo y que hoy vuelve a ponerse sobre la mesa.

Quien siga viendo al T-MEC únicamente como un tratado comercial está leyendo un mapa del siglo XX para entender una estrategia del siglo XXI.

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