Por Verónica Ayala
Llegó el día. México recibe esta semana a visitantes de todo el planeta. Con el arranque del Mundial de Fútbol, el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) se ha llenado de aficionados extranjeros a quienes se les promete un país seguro, ordenado y de puertas abiertas. Lo que los turistas no saben es que esas puertas se las abrieron, pero a presuntos criminales, a quienes se les encomendó la vigilancia de la terminal aérea.
En nuestro país, la impunidad y las redes de colusión corren tan profundo entre crimen organizado y gobierno, que la seguridad del AICM fue encargada por la Secretaría de Marina a empresas controladas por presuntos traficantes de armas.
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