Por Yessica de Lamadrid

El problema nunca fue que las mujeres se volvieran libres. El problema es que en un sistema construido para ejercer control no sabe convivir con una mujer que ya no obedece. Y cuando una mujer deja de obedecer, el sistema no debate: reacciona.

Ser mujer independiente no es una cualidad. Es una infracción social.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.