Por Yohali Reséndiz
El beso no empieza en los labios, sino antes: cuando las miradas se encuentran, se sostienen y se convierten en deseo.
Una lo siente en los cambios de respiración cuando nuestra boca se acerca o recibe los labios de quien amas, deseas o te gusta. ¿O no? ¿Así les pasa cuando besan?
Para mí, el beso ha sido el mejor lenguaje de mujer con mi hombre. Desde nuestro primer beso, el contacto de nuestras bocas nos proporcionó lo necesario para conectar y nos sigue reconectando; nos da la humedad necesaria, la temperatura indicada y el ritmo de nuestras lenguas, cuellos y cabezas siempre ha sido sincronía.
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