Por Yohali Reséndiz

Si volviera a verte una vez más, papá, seguramente lo que más amaría sería volver a escuchar el sonido del claxon del “Palomo” y luego tu silbido anunciando que llegaste a casa.

Me asomaría a la calle por la ventana y gritaría:

—¡Ya llegó, ya llegó mi papá! ¡Papáaaaa!

Correría a abrir la puerta para recibirte y te daría un abrazo fuerte y un gran beso.

Luego escucharía un:

—Gracias, hija, por quererme tanto. Ven, ayúdame.

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