Por Yohali Reséndiz
Jessica Jazmín Gutiérrez Rodríguez me contó cómo salió de Televisión Mexiquense el pasado 30 de octubre. Luego de más de diez años de escribir guiones para el canal, pegó una calaverita literaria para expresar su inconformidad y, minutos después, el personal de seguridad del canal la escoltó hasta la puerta.
Dos días antes, le habían comunicado que no renovarían su contrato.
Ahora me detengo en lo que ocurrió antes de esa escena y que explica por qué Jessica decidió protestar.
Entró el 1 de marzo de 2016 como guionista del Departamento de Promoción e Imagen. Durante casi diez años y ocho meses, el canal le asignó guiones, le solicitó correcciones y le devolvió materiales tantas veces como consideró necesario antes de autorizarlos. Ella trabajaba principalmente a distancia y acudía a las instalaciones cuando se lo pedían. Cobraba por honorarios y asegura que nunca le entregaron copia de los contratos que firmó.
En 2021 empezó a dar clases en una preparatoria estatal, con una plaza definitiva, prestaciones y 19 horas de clase.
En enero de 2026, bajo la administración de Carlos Brito, le pidieron que se presentara nueve horas diarias en el canal. Jessica propuso combinar trabajo presencial y a distancia. En agosto le entregaron la copia de un oficio sin fecha, remitente ni firma que planteaba una posible incompatibilidad entre su plaza docente y su contratación en Televisión Mexiquense.
Le dijeron que buscara una autorización. Fue a la Contraloría, a la Oficialía Mayor y a la Dirección de Bachillerato General para averiguar qué documento necesitaba. Entregó datos de su plaza y sus horarios. La respuesta del canal, fechada el 8 de septiembre, exigía su disponibilidad y asistencia presencial por el equivalente a 45 horas semanales. En el mismo escrito, según Jessica, el organismo aclaró que eso no debía interpretarse como una jornada laboral ni como el reconocimiento de una relación de trabajo.
¿Qué significan 45 horas de asistencia presencial para quien tiene que cumplirlas? ¿Cómo explica el canal que pudiera asignarle trabajo, corregírselo y exigirle esa disponibilidad mientras sostenía que entre ambos solo había un contrato de servicios?
Todavía le pidieron la documentación médica de sus hijos. Jessica entregó copias el 30 de septiembre y aún conserva el sello de recibido. Lo hizo porque creyó que buscaban una manera de que pudiera seguir trabajando. Un mes después le comunicaron que no renovarían su contrato. Esta vez le dijeron lo mismo de siempre: “falta de presupuesto”.
Y si el problema era presupuestal, ¿para qué necesitaba Televisión Mexiquense información médica de los hijos de Jessica?
Ella preguntó también por la parte proporcional del bono de fin de año y por las prestaciones que considera que le corresponden. Le dijeron que después la llamarían. Jessica asegura que esa llamada nunca llegó.
Jessica llegó al lugar donde había trabajado durante más de diez años. Había ido a las oficinas que le indicaron, entregado los papeles que le solicitaron y propuesto cómo seguir haciendo su trabajo. Cuando expresó su inconformidad, la respuesta que describe fue que la escoltaran hasta afuera. Según su testimonio, no les gustaron las calaveritas y la despidieron.
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