Por Adriana Sandoval 

Cada cuatro años ocurre un fenómeno extraordinario: millones de personas nos sentamos frente a una pantalla, abrimos una cerveza, pedimos unas alitas y, al minuto 15, ya estamos criticando la condición física de alguien que lleva varios kilómetros recorridos.

“¡Ya sáquenlo, está fundido!”, dice un señor que lleva dos horas inmóvil en un sillón y que considera actividad física intensa levantarse por más hielo.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.