Por Ariadna Camacho Contreras*
Junio es un mes en el que, para algunas personas, el Orgullo representa una conquista de libertades; para otras, es una oportunidad para reflexionar sobre qué tanto se ha avanzado en materia de derechos. Entre estas posiciones suele surgir una pregunta distinta: ¿qué le corresponde hacer a la justicia?
Ninguna sentencia ha logrado que alguien deje de odiar; ningún tribunal ha conseguido que una sociedad abandone todos sus prejuicios. Sin embargo, un sistema jurídico fuerte y acorde con la realidad sigue siendo indispensable para garantizar que las diferencias no se traduzcan en desigualdades jurídicas.
SUSCRÍBETE PARA LEER LA COLUMNA COMPLETA...