Por Adriana Sandoval 

Una mujer afirmó que el esposo debería votar por toda la familia. La frase provocó indignación porque parecía un discurso de otro siglo. Sin embargo, mientras muchos discutían sobre democracia, yo no podía dejar de pensar que esa renuncia a decidir ocurre todos los días, solo que rara vez sucede frente a una urna.

Sucede frente al refrigerador.En el supermercado.En el consultorio.Y, muchas veces, dentro del propio matrimonio.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.