Por Ale Marroquín*
Todas las personas nos quejamos. Es humano, y a veces hasta necesario (y en ocasiones divertido): desahogarnos nos ayuda a procesar lo que nos pesa. Lo que cambia con el liderazgo es el volumen de la audiencia. Cuando alguien tiene personas que lo observan, cada comentario de frustración se convierte en una señal sobre cómo se enfrentan los retos en ese equipo.
Hoy quiero compartir cinco ideas sobre lo que ocurre alrededor de la queja y por qué vale la pena mirarla de cerca.