Por Amy L. Glover Drake
Este mes, las ocurrencias de la Casa Blanca, lejos de resolver el conflicto en Medio Oriente, han sembrado nuevas dudas sobre la guerra con Irán y la estrategia de Estados Unidos en Asia. El presidente Donald Trump está sembrando tanta confusión y desconfianza que está empoderando a sus propios enemigos —Irán— y competidores —China—.
La decisión de reducir el alcance de los ejercicios militares con Corea del Sur —prácticas recurrentes desde 1954— y, a la vez, elogiar a Corea del Norte dejó a muchos gobiernos en Asia perplejos y preocupados. El gobierno de Japón, preocupado por lo que la decisión estadounidense podría señalar a China, salió a subrayar que la cooperación militar con Corea del Sur es vital para la región.
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