Por Ana Cecilia Pérez
Matthew Lane tenía 19 años cuando accedió a los datos personales de 62 millones de estudiantes y 9.5 millones de maestros en Estados Unidos. No necesitó un equipo sofisticado ni meses de trabajo técnico. Le bastó encontrar en internet la contraseña de un contratista de la empresa que custodiaba esa información. Una sola contraseña. Sin ningún obstáculo adicional.
La empresa se llama PowerSchool. Gestiona los sistemas de información escolar del 75% del mercado K-12 en Norteamérica y opera en más de 90 países. En términos prácticos, es la plataforma donde viven las calificaciones, los expedientes médicos, las fechas de nacimiento, los datos de contacto y, en muchos casos, los números de seguro social de decenas de millones de niños. Todo eso estaba protegido por un portal de soporte técnico que no tenía autenticación de dos factores. Una puerta sin cerradura en un edificio con 62 millones de expedientes dentro.
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