Por Areli Paz

Mandar: dar una orden ejerciendo autoridad.

Don: virtud de hacer que las cosas sucedan, sutil y firme.

Perdidos: así nos sentimos muchos en este país.

Mandar no es gritar. Mandar no es deporte, es decisión y objetivo.

Mandar tampoco es humillar. Mandar es un verbo que muchos practicamos, pero no todos de manera asertiva.

El verdadero don de mando se nota cuando soportamos la presión, el estrés, la crítica y la vulnerabilidad. Cuando logramos componer todas nuestras ideas en una misma tonada.

Gobierna bien quien manda bien.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.