Por Claudia Pérez Atamoros

Existen objetos que sirven para hacer ruido y espantar la incomodidad: el espantasuegras, por ejemplo. Ese rollito de cartón que se estira con un soplido y suena a fiesta y susto. En México lo usamos para reírnos, para espantar… a la suegra, no para cuestionarla.

Carolina no tuvo el suyo. Y, seguramente, no porque le faltara humor, sino porque a veces lo que hay enfrente de uno no es un chiste: es una estructura con delantal… y mucho cochambre.

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