Por Claudia Pérez Atamoros

No es casualidad que escriba sobre la cocina precisamente ahora. Mientras unos intentan apagar voces; mientras a periodistas se les mata, se les amenaza, se les descalifica o se les pretende acorralar desde el poder y, a veces, desde las propias trincheras del gremio; mientras en unos estados se legisla para estrechar los márgenes de la libertad de expresión y en otros la crítica se convierte en motivo de linchamiento, yo me refugio en la cocina.

No para escapar sino para pensar. Cocinar y hacer periodismo comparten virtudes que hoy parecen escasas: tiempo, paciencia, honestidad y criterio.

El periodismo nunca deja de cocinarse a fuego lento, como los mejores manjares.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.