Por Claudia Pérez Atamoros
Papá gobierno ha decidido que no sabemos escuchar la radio ni mirar la televisión sin su prudente compañía. Nos tiene que educar. Nada de pueblo sabio y bueno: pueblo menor de edad. Ignorante y, por extensión, manipulable. ¡Ah, qué caray!
Al parecer, las audiencias mexicanas somos criaturas vulnerables que encendemos el aparato, escuchamos una opinión y, sin mediación alguna, corremos a creerla, repetirla sin corroborar. ¡adió!
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