Por Cristina Gutiérrez

Itamar Ben Gvir ha dejado claro, una vez más, que es uno de los rostros más inhumanos del gobierno israelí y un ejemplo de hasta dónde puede llegar la crueldad cuando es usada desde el poder. El ministro de Seguridad Nacional de Israel es una de las figuras más poderosas del gabinete de Benjamín Netanyahu; es ultraderechista, colono en la Cisjordania ocupada y controla la policía israelí y el sistema penitenciario donde son recluidos miles de palestinos. Desde ese cargo, se ha encargado de convertir la deshumanización del pueblo palestino en política de Estado. 

En mayo de este año, el mundo fue testigo del maltrato que Ben Gvir dio a los activistas de la Global Sumud Flotilla, la mayor expedición civil de la historia que intentó romper el bloqueo israelí y llevar ayuda humanitaria a la población de la Franja de Gaza. Cientos de activistas de más de 40 países fueron interceptados en aguas internacionales y detenidos por fuerzas de Israel. Posterior a su detención, Ben Gvirpublicó un video burlándose de los activistas, muchos de ellos maniatados y de rodillas, en lo que gobiernos de todo el mundo calificaron de una humillación deliberada. Testimonios posteriores hablaron de violencia física y sexual, entre otras vejaciones, generando una ola de indignación a nivel internacional que terminó en el veto a la entrada del ministro de seguridad israelí a varios países europeos, incluidos Francia, España, Irlanda y Países Bajos.

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.