Por Patricia Conde Juaristi
Isaura busca con la mano el cuerpo ausente entre las sábanas. El hueco abandonado aún está caliente. Con los ojos cerrados sigue imaginando los besos, los susurros, la dulzura de lo que está por venir y se siente amada.
Mientras él se amarra las agujetas de los zapatos musita excusas. Quizá pueda verte mañana…, le dice a través de la imagen del espejo donde se ve reflejado. Se anuda la corbata. Ella no lo escucha. Sabe que es inútil tratar de detenerlo.
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