Por Edelmira Cárdenas
Hay mujeres que creen que “ya no sienten deseo”, cuando en realidad llevan años sobreviviendo emocionalmente. Mujeres que aman, acompañan, trabajan, sonríen, sostienen familias enteras, pero cuando llega el momento de conectar con el placer, algo dentro se cierra. El cuerpo se pone rígido. La mente se distrae. Aparece ansiedad, incomodidad, desconexión o simplemente ausencia total de ganas.
Y muchas veces no es frialdad, tampoco es desamor, y mucho menos “falta de libido”; es dolor acumulado. Porque el cuerpo femenino tiene memoria emocional. Y los traumas (aunque hayan ocurrido hace años) pueden seguir viviendo silenciosamente en la forma en que una mujer se relaciona con la intimidad, el deseo y la seguridad emocional.
SUSCRÍBETE PARA LEER LA COLUMNA COMPLETA...