Por Cynthia Dávalos

Hay mujeres que llevan toda la vida cuidando de alguien. Primero de sus hijos, después de sus padres y, en ocasiones, de sus nietos. Mujeres que tienen que recordar las citas médicas, administrar los medicamentos, organizar la casa y saber qué necesita cada integrante de la familia. Mujeres que trabajan, resuelven, acompañan y sostienen.

Pero hay una pregunta que pocas veces escuchan: ¿y tú cómo estás?

Durante generaciones hemos romantizado el cuidado. Lo llamamos amor, vocación, instinto maternal o responsabilidad familiar. Nos enseñaron que una buena madre siempre está disponible, que una buena hija no abandona a sus padres y que una buena esposa sabe mantener un hogar. Lo que casi nunca nos dijeron es que cuidar también tiene un costo.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.