Por Pamela Cerdeira

La historia de cómo Cinépolis se dio cuenta de que la gente va al cine por una razón más poderosa que las películas.

En el último Mundial hubo quien pagó un boleto para ver partidos de futbol y no fue en el estadio. Los partidos se vieron simultáneamente en hasta 3,000 salas de Cinépolis en México, de las poco más de 6,000 que tiene la cadena en el país, y eso quiere decir que hubo muchísima gente que decidió pagar un boleto, trasladarse a un cine y sentarse junto a un montón de desconocidos para ver exactamente el mismo partido que podía ver gratis, desde su casa, en televisión abierta. Y eso, más que una curiosidad sobre cómo vemos futbol, me parece una extraordinaria historia sobre lo que sucede cuando una industria que parecía condenada a desaparecer entiende que, quizá, lo que estaba vendiendo nunca fue exactamente lo que creía.

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.