Por Diana Lorena Rub
¿De qué sirve preparar a una generación para dominar la inteligencia artificial si no la preparamos para tomar decisiones responsables cuando nadie la está observando? En medio de la carrera por incorporar nuevas tecnologías, actualizar programas de estudio y desarrollar habilidades digitales, corremos el riesgo de olvidar aquello que sostiene cualquier aprendizaje: el carácter.
Durante años, la conversación sobre educación se ha concentrado en responder a las necesidades del mercado laboral. Sin duda, formar en competencias técnicas es indispensable. Sin embargo, la rapidez con la que cambia el mundo del trabajo demuestra que el verdadero desafío no consiste únicamente en enseñar conocimientos, sino en formar personas capaces de adaptarse, aprender y actuar con criterio frente a escenarios cada vez más complejos.