Por Sofía Pérez Gasque Muslera

Cuando una pequeña o mediana empresa enfrenta dificultades, la respuesta suele ser inmediata: necesita financiamiento. Durante años, gobiernos, organismos empresariales, instituciones financieras y programas de desarrollo económico han construido una narrativa en la que el principal obstáculo para el crecimiento de las PYMES mexicanas es la falta de crédito. La solución parece obvia: más financiamiento, más fondos, más programas de apoyo y más acceso al capital.

Sin embargo, después de décadas de políticas públicas orientadas a resolver este problema, vale la pena plantear una pregunta incómoda: ¿y si el verdadero desafío de las PYMES mexicanas no fuera el crédito?

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