Por Edelmira Cárdenas
El erotismo empieza en el sistema nervioso, no en la cama.
Hay mujeres que llegan a consulta convencidas de que tienen un problema sexual. Me dicen: "No tengo deseo." "Ya no siento ganas." "Algo está mal conmigo”. Entonces les hago una pregunta inesperada: ¿Hace cuánto no te sientes verdaderamente tranquila? Y de pronto, silencio.
Porque el deseo tiene muy mala fama. Creemos que aparece por arte de magia. Que depende de la lencería, de una cena romántica, o de aprender una posición nueva. Pero el deseo tiene un requisito mucho menos glamuroso. Sentirse segura.
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