Por Elba, invitada Zoé

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Quiero contar, en esta ocasión, un poco acerca del proceso de reconstrucción de mi seno derecho, después del cáncer de mama en el 2015, cuando me realizaron la mastectomía radical. Ha sido emocionante, fascinante, doloroso, pero, sobre todo, en manos de Dios.

Voy a empezar contando a partir del 11 de abril del 2024, cuando me realizaron la tercera cirugía, dentro del proceso de reconstrucción. Debo aclarar que semanas antes, me sentía confiada y al mismo tiempo temerosa.

Había momentos en que pensaba que tal vez, se podría cancelar la cirugía, tal como había sucedido en la segunda cirugía, debido a que la cirujana plástica, se enfermó, creo que de influenza. ¡Ahí estaba presente mi temor, ahora lo reconozco! En otros momentos, imaginaba que todo estaría bien, como en cada una de las cirugías que he tenido, las tres cesáreas por cada uno de mis hijos, las biopsias en el quirófano y otra para eliminar riesgo en mi matriz y ovarios, ya que el cáncer que tuve in situ, se fue, gracias a Dios. Fue dependiente de hormonas;  empecé con sangrados abundantes por miomas. Bueno, ¡eso también, ya pasó!

Dos días antes de la fecha programada, la cirujana me confirmó la cirugía, Le pedí a Dios que todo fluyera de acuerdo con su voluntad divina.

El día 11 de abril me presenté al hospital con tranquilidad porque sería la última cirugía. Pero también con el temor de la canalización, ya que mis venas están muy delgaditas y ha sido muy difícil y doloroso poder conectar alguna a la aguja. Afortunadamente en el quirófano, una enfermera, con un Ángel que la guía, ¡sorpresa!, me canalizó a la primera, cosa que no logró la enfermera del piso, donde me asignaron cama para prepararme. Sólo me dio un piquete y me ponchó la vena; entonces el camillero, con mucha experiencia y empatía, le dijo que ya me dejara así, que me estaban esperando y que en el quirófano me canalizarían. ¡Qué buena suerte, me dije! Le agradecí que me hubiese librado de más piquetes y ponchaduras.

Ahí empezó mi... ¿cómo podré decir?, mi batalla. Y fue cuando la jefa de anestesia preguntó cuánta grasa abdominal me quitarían, para infiltrar en mi Hermoso Seno que estaba formando la cirujana plástica, donde antes sólo se veía un profundo hueco, con la piel pegada a mis huesos. No me acuerdo cuánta grasa dijo la cirujana, pero lo que sí sé, es que, la jefa de anestesia decidió que era necesario aplicar anestesia en la columna, o sea la raquea, aparte de la anestesia total. Y entiendo que fue lo mejor.

Pero... durante la aplicación de la raquea, hubo un error (que hasta días después me explicaron). Error que trataron de solucionar durante la cirugía, aplicándome un medicamento por la nariz.

Cuando desperté de las anestesias, me sentía bien, dentro de lo normal. Pero en vez de darme de alta, como era lo conducente, me dijeron que me quedaría en observación por un pequeño problema con la anestesia. Enviaron a mi hija a comprar un medicamento extra: paracetamol con cafeína, me aplicaron otros medicamentos en el suero, aparte de los de rutina. Y todo bien, hasta me puse a hacer sopita de letras. Reconozco que sí tenía leve dolor de cabeza y me sentía un poco débil, pero nada grave. Mi cuerpo aceptó la dieta líquida, esa noche, en el desayuno del siguiente día y la dieta blanda a medio día.

Entonces, me dieron de alta y yo contenta de poder ir a casa. Pero no me dieron indicaciones precisas sobre lo que podría suceder debido al error en la aplicación de la raquea. Para esa noche, empecé con dolor de cabeza un poco más fuerte y un poco de náuseas, pero aun así comí poco, pero comí. AI día siguiente los malestares fueron más fuertes, tanto que, comía algo o tomaba agua y las náuseas aumentaban. El dolor de cabeza estaba hasta 10 (del 0 al 10), bajaba a 8 con el medicamento. Yo me decía, poco a poco, vas a sentirte mejor mañana. Así me pase cuatro días, casi sin comer, casi sin tomar agua, casi sin dormir y llorando. Aunque es importante mencionar, que mi hija, Licenciada en enfermería y obstetricia, al ver que no cedía el dolor de cabeza y las náuseas, empezó a inyectarme el medicamento que me aplicaron en el hospital y mejoré un poquito; ella me decía que debíamos ir con la doctora para que me revisara, pero yo le contestaba que no, que ya mejoraría, pues estaba tomando el medicamento.

Cuando me tocó consulta con la cirujana plástica, llegué llorando, le dije que me sentía muy mal, le comenté todos los síntomas y todo lo que había padecido esos días. Me dijo que me recostara en la cama de su consultorio, revisó levemente mis pequeños puntos de la cirugía. Pero de inmediato me dijo que me quedaría hospitalizada dos días, para que me realizaran un procedimiento leve en el quirófano que consiste en sacar sangre de mi brazo e inyectarlo en mi columna, para tapar, algo así como un hoyito que se hizo y se quedó cuando me picaron para ponerme la raquea. 

Me quedé dos días hospitalizada y ese tratamiento solucionó todos mis males. Claro, no fue mágico, porque sí, me sentía mucho mejor, pero todo lleva un proceso, y la sanación no es la excepción.

Así pasaron unos cuantos días y llegó el momento en el que me quitarían los pequeños puntos de la cirugía. Mi hija me llevó en el coche al hospital. Estábamos a unos tres minutos de llegar pero nos vimos involucradas en un choque. Para colmo, las cámaras de seguridad no estaban funcionando. Gracias a Dios, mi hija y yo, bien. Con moretones, contracturas, esguinces cervicales, chichones... y también las otras personas.

Fue la primera vez que me trasladaban en una ambulancia, para mi revisión, signos vitales, placas... Gracias a Dios, nada grave.

Todo lo acontecido, afectó mi recuperación en la zona de la cirugía, pecho y abdomen. Hasta hoy sigo con dolor leve, en la zona del pecho. Me pregunté: por qué tanto dolor, tanta tristeza, tanto miedo, tanta preocupación...

Escuché alguna vez, que Dios nos protege de peligros graves, pero a veces, pasamos por experiencias leves o fuertes.

¡Dios siempre está presente en mi y en mi Familia!

Hoy puedo decir que todo eso ya pasó y que me siento BENDECIDA Y AMADA POR Ml PADRE CELESTIAL. ¡Mi Proceso de Reconstrucción fue todo un éxito!

Todo esto me enseñó que:

Cuando uno se sienta mal debe acudir al servicio médico. Más vale que te digan: Usted no tiene nada. A estar cuatro días padeciendo un dolor de cabeza de 10, náuseas que no te permiten ni comer ni tomar agua, medio dormir y debilitarte y estar en riesgo de tener un desmayo y golpearte quién sabe dónde.

  • Pedir que los médicos den las indicaciones precisas para estar atentas a los síntomas de alerta.
  • Seguir agradeciendo cada amanecer, cada anochecer y en todo momento, A DIOS NUESTRO PADRE CELESTIAL, por mí, por mi familia, mis amig@s y por todos los habitantes de la Madre Tierra.
  • Estar atentos cuando se maneja, porque no sabes con quién te vas a topar. Y aprender a defenderte, aún contra las autoridades que no saben cumplir con sus funciones y que a veces, defienden a los culpables.
  • Y lo más importante: estoy muy agradecida con Dios por permitirme estar reconstruida de mi seno derecho.

Reconozco que fue un proceso difícil, pero ahora me siento muy bien. Sin tener que estarme quitando y poniendo la prótesis externa, emocionalmente mejor, sin ningún problema al usar traje de baño o algún vestido un poco escotado... ¡Gracias, gracias, gracias!


Zoe es un proyecto editorial de Opinión 51 que busca contar historias de pacientes de cáncer de mama, sus miedos pero también su motivación y su fuerza. Creemos que las palabras abrazan y acompañan, tu historia puede ser una fuente de esperanza para alguien más.

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