Por María Emilia Molina de la Puente* 
audio-thumbnail
Audiocolumna
0:00
/57.144

Llegó la Flaca al juzgado

y se encontró una función:

mucho títere togado,

todos del mismo patrón.

Uno grababa en su estrado,

otro se puso a bailar;

un asunto estaba listado,

pero podía esperar.

Con solemne ceremonia,

otro presumió un bastón.

La Flaca, con parsimonia,

preguntó: «¿Y la razón?».

«¡Soy un juez muy afamado,

tengo respaldo y carrera!».

«Pues resuelve lo planteado».

«Que me den la línea y viera…».

La Justicia, en un rincón,

vio pasar tanta impostura:

«Me ofrecieron renovación

y me dieron sepultura».

Y al buscar a Democracia,

la encontró tras un portón:

«Me anunciaron con gran gracia

y me usaron de telón».

«No nos lleves, Calavera,

que aún tenemos un pendiente:

sacar la justicia afuera

y entregársela a la gente».

Se fue diciendo la Muerte,

tras contemplar la función:

«¡Qué triste les quedó el fuerte!

¡Pura toga y sumisión!».

*María Emilia Molina es abogada mexicana, doctora en Derecho, magistrada de circuito en retiro, académica y activista por la independencia judicial y la igualdad de género.

✍🏻
@EMILIAMDLAP

Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.


Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.