Por Farah Ayanegui*
" A veces no te equivocas de camino, solo te acercas lo suficiente para saber que no es el tuyo.”
Hubo un momento en mi vida en el que pensé en ser médica forense. Me atraía entender el cuerpo, la muerte, las historias que se quedan atrapadas cuando ya no hay voz que las cuente. Había algo que me llamaba profundamente para buscar la verdad incluso después del final.
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