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Sin prisa y con pausa
Aunque no se vea así, en cuanto a los derechos sí hay prisa y no podemos darnos el lujo de una larga pausa.
Los derechos de las personas trabajadoras del hogar siguen sin materializarse plenamente.
La deuda ya no está en la ley. La deuda está en su cumplimiento, que nos toca a todos.
Romantizar la precariedad
México no solo ha normalizado la precariedad. También aprendió a volverla estética.