Por Frida Mendoza

De mis chistes favoritos -y los más incómodos también- son esos que hacen una sutil referencia a los padres ausentes: Un video que dice mi papá hoy es el chofer y resulta que es un coche que se maneja solo o ese meme de miren, me tatué a mi papá y el brazo está totalmente limpio. Diría el Internet: mis traumas, mis chistes.

Por eso cuando en junta editorial, Soledad Durazo y Pamela Cerdeira platicaban ideas de la edición del Día del Padre y sugirieron una de “cartas a papá”, al preguntarme si yo escribiría alguna columna, inmediatamente solté mi chistín y dije que si lo hacía sería una carta en blanco.

Pam me dijo: pues hazlo, a veces así es. Y me quedé pensando y como amo tanto escribir me dije ¿por qué no?

¿Por qué no escribir de temas duros cuando es el día del padre? Me respondí después de pensar que qué anticlimático sería en un día de celebración, hablar de la ausencia. 

En eso recordé también cuando en este espacio, en ediciones por el día de la madre, leemos temas duros, de pérdida, de deudas de parte del Estado con las madres si hablamos de cuidados y ese también sería un tema buenísimo: leer a padres quejándose de que el sistema, en muchos aspectos, no les permite ejercer una paternidad más presente. Pero no.

Y vaya, en mis momentos más delulú me he imaginado que Alberto, mi “padre”, me ha leído y sabe como me veo o quién soy. Porque si yo logré encontrar y conocer su rostro en linkedin, cómo no podría ser al revés.

¿Qué te hace especial, Alberto? Si eres uno de esos más de 4.8 millones de hombres mexicanos que se ausentaron, según reportó el IMCO en 2025. Así, no suenas nada especial tú, ni suena nada especial mi caso… pero heme aquí escribiendo al respecto.

Esta es la tercera vez que escribo en este espacio sobre él, ese padre ausente. Ese padre que me obligó a buscarlo sin éxito y que gracias a su ausencia conecté con Alma Delia Murillo y a su vez, otras personas se identificaron con nuestros escritos. Bien lo dijo Alma: somos nación hija de Pedro Páramo.

Pero entonces, ¿para qué te escribiría una carta, papá? 

Muy fácilmente podría ser una carta de reproche o triste, pero si soy sincera, la realidad es que mi familia -mi mamá y mis tías, ese pequeño matriarcado en el que crecí- supo resolver a su manera y aunque material y económicamente fue complejo, amor, techo, comida, salud y educación no me faltaron. Pero no por eso debería de ser tan fácil evadir una responsabilidad.

Hoy, sin duda, tú no eres alguien que merezca ser festejado, en caso de que tengas otros hijos que sí hayas reconocido. Tampoco merecen ser festejados esos 4.8 millones de padres ausentes. 

Esta carta es para desear que no haya ni uno más como tú, que se sienta solapado por la impunidad del Estado, por la complicidad de los jueces y que desaparecer de la vida de una mujer sea tan fácil.

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@FridaMendoza_

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