Por Graciela Rojas

Cada cuatro años, el Mundial logra algo extraordinario: detener al mundo por unos instantes. Durante semanas, millones de personas comparten conversaciones, emociones y expectativas alrededor de un mismo evento. Sin embargo, es un fenómeno que va más allá de la pasión por el deporte, los goles y las celebraciones; estos grandes espectáculos también tienen la capacidad de hacer visibles algunas de las desigualdades que persisten en nuestras sociedades.

Sólo seis mujeres participan en el cuerpo arbitral de este Mundial. Además, las mujeres representan apenas el 21.6% del Consejo de la FIFA, lo que equivale a ocho de sus 37 integrantes. Históricamente, la FIFA nunca ha tenido una presidenta ni una vicepresidenta.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.