Por Heidi Osuna

Hoy quiero compartir el mejor regalo que recibí de mi mamá: me enseñó a ser económicamente independiente, así como ella lo ha sido. Hoy entiendo que esa independencia ha sido fundamental para tomar mis propias decisiones y construir una vida con autonomía para mí y para mi hija. Porque la independencia económica no solo transforma la vida de una mujer; muchas veces también sostiene, protege y cambia el futuro de sus hijos.

Pero no todas llegamos a este día desde el mismo lugar. En México existen 11.5 millones de mujeres que crían solas; esto representa un tercio de los hogares del país. No porque así lo hayan decidido, sino porque alguien más decidió no estar.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.