Por Ivabelle Arroyo

El discurso de Claudia Sheinbaum este 31 de mayo en el Monumento a la Revolución me llevó directamente a Lituania. Les explico por qué. Lituania es un país que entró en mi radar hace relativamente poco, gracias a la Fundación Naumann y a sus programas de impulso a la libertad de prensa. Como aliada de la Fundación, participé en la coordinación de un viaje de periodistas latinoamericanos a tres destinos estratégicos para entender la distorsión informativa del mundo actual: España para estudiar su fact checking, Alemania para intercambiar experiencias sobre sus marcos autorregulatorios y Lituania para observar in situ la injerencia extranjera. La rusa, pues. 

Los lituanos tienen una relación muy dolorosa con Rusia, por decir lo menos, y su prioridad como nación es mantener su independencia. Han sido invadidos en varias ocasiones, una vez tuvieron que cambiar su alfabeto y luego ellos mismos, desde la izquierda soviética, se pusieron bajo la égida de la URSS. Hoy, son estratégicos para Rusia y lo saben, así que Rusia es estratégica para su planeación y diseño gubernamental.

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