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Mi nombre es Jessica Flores, soy sobreviviente de cáncer de mama. Cuando empecé con todo este proceso, para mí fue así como que de la noche a la mañana. ¿Por qué? yo normalmente me autoexploro, estoy en constante cuidado con mi salud.

Un mes previo al hacerlo,  no sentí ninguna bolita, nada, nada, nada me indicaba que había algo raro o algo malo. Esto fue en enero, finales de enero. Casi a finales de febrero, nuevamente vuelvo a mi chequeo normal que hago y tampoco sentí nada.

Después de esto, en una ocasión me fui a una reunión, yo sentí que algo me incomodaba, pero de momento pensé que era el brassier, o sea, dije a lo mejor lo apreté de más, y pues esto es lo que me está causando cierta incomodidad. Ya para irme a acostar, me quito la ropa para ponerme pijama, y literal para mí fue como un golpe de adentro hacia afuera, un golpe muy, muy fuerte. Me toqué el pecho y sentí una bolita no muy grande, pero sí sentí algo. En ese tiempo yo tenía una pareja y le pedí que me checara pero me dijo que no me sentía nada.

Dos días después fui a que me revisara mi doctor, de inmediato me manda una referencia para la clínica de la mama en Tláhuac, pero mi cita era hasta abril, cuando yo empecé con todo esto en febrero, entonces a mí se me hizo una eternidad. Una persona me ayudó a adelantarla para la siguiente semana. Entro a la mastografía y noté la cara de la doctora en cuanto empezó a hacerme el estudio; su gesto no me dio tranquilidad. 

Me dijo que me haría un ultrasonido para descartar y yo ya con un presentimiento le dije: pues es que no me digas qué quieres descartar, dime qué quieres confirmar… Fue un momento tenso y le insistí: a mí dime qué es lo que quieres confirmar, porque dices descartar para tranquilizarme y no me estás tranquilizando, me estás alterando más. 

Me hacen el ultrasonido y me dicen que me tienen que hacer una biopsia. Aunque llevaba un estudio previo de un año anterior, y pues no había nada, o sea, estaba totalmente limpio. 

Me hacen la biopsia a los 8 días, y de ahí, ya vienen las 3 interminables semanas, porque fueron súper eternas. 

En ese momento, un amigo que es abogado me invitó a trabajar con él, a asistirlo en una audiencia. Lo acompañé hasta Veracruz y justamente el día que íbamos llegando, me hablan por teléfono de la clínica, que tenía que ir a recoger mis estudios, que era urgente o que si había alguien que los pudiera recoger. Desafortunadamente no había nadie que pudiera ir y yo regresaba hasta el viernes que era 1 de abril. 

Fueron días bastante pesados para mí, porque yo estaba con la inquietud de qué pasaba. Aunque no sé nadar, el primer día terminando de trabajar nos metimos al mar, hasta la cintura me llegó el agua. El segundo día, pues ya un poquito más arriba, el tercer día, que ya fue el día de la audiencia, literal, o sea yo en cuanto mis piernas tocaron, bueno mis piecitos tocaron la arena, me quité el vestido y me fui corriendo al mar. El agua me llegó al cuello, el agua literal no se movía, estaba como un vaso con agua que no se mueve, así estaba el mar. Me quedé ahí no sé cuánto tiempo, lloré, grité, o sea dije mil cosas, creo que me desahogué de más. Cuando regresé a la palapa para comer con los abogados, estaba yo con todo el maquillaje corrido y me preguntaron qué me pasaba, les platiqué que estaba esperando un estudio y que estaba muy inquieta con eso, me ofrecieron su ayuda si la necesitaba.

Regresé de Veracruz y fui a recoger mis estudios, me acompañó mi cuñado a pesar de que no nos llevábamos nada bien yo me refugié en él. Me tomó del brazo, del hombro y me dijo tranquila, todo va a estar bien, yo nada más veía que él hablaba con la doctora, pero no lograba ni escuchar ni entender qué se decía.

Me mandaron  a sacar todas mis citas, todo lo que continuaba ahí en el hospital siglo XXI y empecé con mi tratamiento. Siento que ha sido muy rápido el proceso o así lo he sentido yo.

En mayo empecé con las quimioterapias, en las blancas no me fue muy bien; meses después,  el 4 de enero me hicieron mastectomía del seno izquierdo, julio de ese mismo año me hacen radioterapias, y ahorita  ya me encuentro en remisión. Mi cirugía de reconstrucción fue el primero de junio.

He tenido muchas altas, muchas bajas, mucha gente se ha bajado de mi barco, y yo si lo he dicho, va a estar quien quiera estar, y quien no quiera estar, pues bueno, se van derechito, porque lo que menos necesito es gente que me diga el pobrecita, o que me digan échale ganas, porque ganas le echo diario, no saben lo que es para mi levantarme día a día, el tener que estar aguantando y soportando todos los achaques que tengo.

Estoy yo sola, vivo sola, mi única compañía es mi gatito, y pues es con el que me desahogo.

He encontrado gente muy linda, que me ha apoyado en todo momento, tengo un ángel guardián, que es la hija de una amiga, que ha estado en la mayor parte de mi proceso; mi nuera que también me ha apoyado muchísimo, fácilmente ya pudo haber dicho en algún momento, pues es tu mamá, no la mía, cuídala tú, y sin embargo he recibido más apoyo de mi nuera que de mi propia hija, que de mi propia mamá, que de mi hermana, entonces digo, así como se ha ido gente, ha llegado a mi vida mucha más que me suma, incluyendo la fundación Salvati, el apoyo de todos los que están ahí.

Creo que lo principal fue un consejo que me dio el médico; no te pongas a pelear con la enfermedad, hazte amiga de ella y creo que lo que el médico quería decir es que así como los amigos, si hoy tienes ganas de decirles oye te quiero mucho, se lo digas, pero si de igual manera quieres decirle, sabes que te vas derechito y sin escalas, también. Que hables con la enfermedad y le hagas entender, mira, te acepto el tiempo que estés aquí, pero en el tiempo que te tengas que retirar, retírate, ni tú me molestas, ni yo te molesto, enséñame a vivir contigo el tiempo que vas a estar, y en cuanto te tengas que retirar, pues vete y que Dios te bendiga. Es lo mismo que con una amistad, y creo que eso es algo que me ha ayudado mucho, así como no meterme tanto en sangoogle, porque si ahorita no tengo algunos síntomas, o algunos malestares, achaques, pues la cabecita es muy traicionera, entonces si me empiezo a meter, creo yo, en todo esto, pues yo misma me voy a estar provocando cosas que ni siquiera yo las tenía.


Zoe es un proyecto editorial de Opinión 51 que busca contar historias de pacientes de cáncer de mama, sus miedos pero también su motivación y su fuerza. Creemos que las palabras abrazan y acompañan, tu historia puede ser una fuente de esperanza para alguien más.

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