Por Julieta del Río*

En México logramos algo peligroso: convertir derechos constitucionales en favores políticos. Como si una beca saliera del bolsillo de un gobernante y no de los impuestos de millones de ciudadanos. Las becas para niñas, niños y adolescentes no pertenecen a ningún partido, gobierno o figura política. Son un derecho establecido en nuestra Constitución Política y tienen un objetivo claro: contribuir a que las y los estudiantes continúen con su formación académica y no abandonen las aulas.

Lamentablemente, en los últimos años ese derecho se ha convertido, en muchos casos, en un instrumento político. Sí, así es, y existen evidencias. Se le hace creer a las familias que los apoyos “los da” tal o cual persona, cuando en realidad son recursos públicos derivados de obligaciones constitucionales, igual que el derecho a la salud, a la educación o al acceso a la información.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.