Por Rosanety Barrios
“Serenidad y paciencia, mi querido Solín”. Kaliman.
Una vez más, la dirección general de Pemex cambia de titular. Como siempre ocurre con los cambios de gabinete, la salida está acompañada de una serie de calificativos, en contra casi siempre y de vez en cuando a favor, de la gestión de quien sale y una serie de apuestas sobre la que será la del que llega.
Normalmente se espera que la persona designada sepa de petróleo. Bueno, eso está muy bien para los casos de las empresas petroleras, pero Pemex jamás ha sido una empresa. Nada en su diseño institucional lo promueve. De hecho, es justo al revés, sexenio tras sexenio, todos los gobiernos han buscado que el control de las decisiones de Pemex, recaiga en el gobierno federal.
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