Por Julieta del Río*

La Copa Mundial de Fútbol representa una oportunidad para proyectar a México ante el mundo. Es pasión, identidad, convivencia social, atracción de turismo, generación de actividad económica y una posibilidad para fortalecer la infraestructura de las ciudades sede.

Nadie puede cuestionar la relevancia de un evento de esta magnitud. Sin embargo, precisamente por la dimensión de los recursos involucrados, la transparencia debe ocupar un lugar tan importante como el propio espectáculo deportivo.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.