Por Natalia Pérez*

El 24 de junio de 2026 Venezuela dejó de ser la misma.

A más de un mes de los terremotos que sacudieron al país no solo destruyeron edificios, carreteras, hospitales y viviendas; también fracturaron la vida de miles de familias y alteraron el funcionamiento de una nación entera. Un mes después, el balance oficial supera las 5,300 personas fallecidas y más de 16,700 heridas, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate. Incluso recientemente se reportaron nuevas señales de vida entre los escombros en La Guaira, recordándonos que la esperanza sigue abriéndose paso en medio de la devastación.

El Banco Mundial estima pérdidas cercanas a 19,600 millones de dólares, una cifra que refleja la destrucción de infraestructura y servicios esenciales, sin embargo, ningún cálculo económico podrá medir el valor de las vidas perdidas ni el dolor de quienes hoy enfrentan la ausencia de sus seres queridos.

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