Por Julieta del Río*
El Instituto Nacional Electoral no es propiedad de sus consejeros, es de los ciudadanos; y precisamente por eso preocupa que, a unos meses de una elección de enorme relevancia, algunas decisiones del propio Instituto estén generando más dudas que certezas.
Las llamadas “boletas planchadas” son el ejemplo más reciente, pero vale la pena hacer memoria. En la primera elección judicial de nuestro país, realizada el año pasado, miles de boletas bajo esta modalidad fueron objeto de controversia y llegaron hasta el Tribunal Electoral. Ese antecedente existe y no puede ignorarse.
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