Por Sandra Romandía

Las ciudades también cuentan la historia de sus desigualdades. Se ve en quién puede levantar 20 pisos donde al resto se le permiten cinco, en quién logra mover una norma que durante años sostuvo un barrio y, sobre todo, en quién convierte una restricción urbana en un trámite susceptible de cabildeo y votos. Galileo 8, en Polanco —el caso que documentamos en EMEEQUIS— es de esa familia: detrás del concreto aparece el poder.

KRISA quiere una torre de 22 niveles en un predio donde el Programa Parcial de Desarrollo Urbano de Polanco fija un máximo de cinco. La diferencia no es cosmética. Estamos hablando de más de cuatro veces la altura permitida, en Zona II, con alertas de hundimientos, sismos y fracturas, y con un estudio de mecánica de suelos que el propio expediente dejaba para después. El orden es el dato: primero se busca la autorización política del gigante; después se termina de preguntar qué tan delicado es el terreno.

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.