Por Laura Brugés
Que digan que no es “ley antimemes” porque no aparece la palabra “meme” es el argumento más vergonzoso que podía usar un diputado en una reforma al código. El problema del artículo 403 Bis de la Ley Federal de Protección a la Propiedad Industrial no está en lo que dice, sino en lo que deliberadamente no dice.
Me la pasé toda la tarde haciendo corajes y con algo de tristeza escuchar tantas mentiras de los diputados de Morena y del PT en la máxima tribuna del país. Es una lástima que el debate se haya convertido en un intercambio politiquero, centrado en sus grillas y sus intereses, sin discutir el fondo del asunto. En esta columna les explico por qué en esta ocasión no les asiste la razón, porque según ellos la “libertad de expresión se garantiza”.
Me explico, porque parece que de técnica legislativa no saben. El texto castiga el uso, la reproducción o la incorporación de la identidad gráfica institucional, escudos, logotipos o documentos oficiales “a escala comercial” cuando exista “intención de cometer un ilícito” o se busque “inducir a error”. Así lo dice textualmente el dictamen aprobado que tengo en mi poder.
Esas frases son vagas o ambiguas. No las movieron y tampoco dejaron una salvedad para quienes nos dedicamos a hacer sátira política. “Escala comercial” no está definida con claridad porque varios monetizamos el contenido que subimos a redes sociales. La “intención” es subjetiva y difícil de probar pero sobre todo no hay una excepción expresa para la parodia, la sátira, el periodismo, la crítica política o el humor.
Cuando un legislador quiere proteger algo, lo escribe. Cuando no quiere, deja el margen y en esta ocasión se dejó el margen. La Fiscalía y los “jueces del bienestar” tendrán amplio espacio para decidir qué contenido “induce a error” y cuál no. Un meme, un cartón o un reportaje que use un escudo o un logotipo oficial puede terminar bajo investigación si alguien argumenta que había una intención ilícita. El proceso mismo ya causa un efecto inhibidor.
Ayer la Cámara de Diputados aprobó en lo general el dictamen: 312 votos a favor y 119 en contra. Entre las reservas y modificaciones de los distintos partidos, algunas proponían eliminar el artículo. Otras pedían agregar cuatro renglones para proteger los contenidos informativos, educativos, humorísticos, paródicos, satíricos, críticos o de opinión.
Presenté una propuesta concreta para salvaguardar la sátira y el periodismo al coordinador de los diputados de Morena, Ricardo Monreal. No se tomó en cuenta ni se presentó, las reservas no pasaron, ni una. Legisladores del oficialismo prometieron que no se meterían con la risa del pueblo, pero no lo escribieron, no la protegieron con la redacción.
No estamos en contra de combatir la piratería ni el uso delictivo de la identidad del Estado. Nadie pide impunidad para quien falsifica documentos o engaña para cometer fraude a personas vulnerables, adultos mayores o beneficiarias de un programa social. Lo que critico es el uso perverso de la ley y el poder, para aplastar a ciudadanos, caricaturistas y periodistas que se expresan en las redes sociales.
Ya vimos cómo se usan las herramientas que existen cuando algo no les gusta. Karla Estrella fue sancionada por un tuit crítico: 30 días de disculpas públicas y su inscripción en el registro de violencia política de género. El caricaturista Paco Navarrete fue obligado a disculparse durante 15 días por un cartón satírico contra una diputada de Morena. El caso incluso llegó a mencionarse en la tribuna de San Lázaro.
Héctor de Mauleón enfrentó la orden de bajar una columna por mencionar un vínculo con redes de huachicol. Un abogado fue obligado a leer una disculpa pública en el Senado tras un altercado con el senador Noroña. Morena llevó ante el INE la sátira de La Casa de los Mañosos. Todo eso ocurrió sin el 403 Bis.
Ahora la pena va de uno a cinco años de cárcel o multas. El nuevo delito entrará en vigor al día siguiente de su publicación en el Diario Oficial. Los memes siguen vivos… hasta que un ministerio público decida lo contrario.
Cuando vayan a pedir el voto, vale la pena recordar quiénes votaron a favor de dejar la ambigüedad. Pasarán a la historia por cercenar la libertad de expresión y por una mala técnica legislativa. Cuatro renglones habrían bastado.
Mientras estaba sentada mirando las curules vacías, me quedó claro que no les interesan estos temas ni ver por sus votantes. No cualquiera tiene para pagar un despacho o un abogado que lo libre de una denuncia de un legislador o político molesto porque publicaste un meme. Muchas personas preferirán bajarlo antes que desgastarse en un proceso penal o gastar su dinero en defenderse del poderoso.
Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.

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