Por Mar Marín Villagrana*
Mi primera concepción de la participación ciudadana viene de mi abuela: de verla observar el mundo con curiosidad y cuestionar todo a su alrededor. Desde niña me involucré en acciones voluntarias y, durante el servicio social, aprendí algo que me acompaña hasta hoy: compartir una hora con alguien también es imaginar juntas otros futuros.
Soy Mar, activista y originaria de Querétaro, y esa frase —Otros futuros posibles— ha marcado profundamente mi trabajo y mi activismo. Es el estandarte que los colectivos de movilidad activa en Querétaro han alzado para acompañar muchas causas, entre ellas la Ley de Participación Ciudadana del Estado.
En 2023, una capacitación de Ciudadanía Inteligente, organización chilena liderada por mujeres, me acercó a funcionarias del gobierno de Monterrey que ya impulsaban presupuestos participativos, mientras Querétaro aún no contaba con una ley que los permitiera. Ese mismo año, en un encuentro de Mujeres en Internet, conocí a colegas de Política Colectiva que me invitaron a sumarme a la reforma de esa ley.
Hoy, en 2026, tres años después, Querétaro tiene una de las mejores leyes del país en la materia; un reglamento construido de manera conjunta con la primera mujer titular de la Secretaría de Planeación y Participación Ciudadana y, por fin, un mecanismo de presupuesto participativo: la posibilidad de que las personas habitantes de una colonia decidan, de forma vinculante, en qué se invierte parte del presupuesto público de su municipio.
Para acompañar ese proceso, junto con Política Colectiva, Querétaro Participa, Constituyentes y colectivos locales, impulsamos el Club de Presupuesto Participativo: un espacio donde acompañamos a las personas habitantes de una colonia o comunidad a construir y presentar su proyecto de principio a fin.
Algo nos ha llamado la atención desde que abrimos las inscripciones: quienes más se suman son mujeres jóvenes y mujeres adultas mayores. Las jóvenes llegan con preguntas nuevas sobre movilidad activa y espacios públicos seguros; las adultas mayores, con la memoria de décadas conociendo sus colonias. Cuando ambas generaciones se sientan a la misma mesa, la conversación se vuelve más completa y más útil para quienes toman decisiones públicas. La participación, cuando se diseña con cuidado, abre puertas que históricamente han estado entornadas para las mujeres.
Detrás de este encuentro entre generaciones hay algo que reconozco como comunalidad: la idea, tan presente en tantas comunidades de México, de que el territorio y sus decisiones no pertenecen a una sola persona, sino que se piensan y se cuidan colectivamente. El Club no funciona porque cada persona resuelva su propuesta en solitario, sino porque nos apoyamos entre sí. Ahí aparece también la interdependencia: reconocer que ninguna incidencia se sostiene sola y que necesitamos de otras para sostenernos, aprender y avanzar.
Desde Netas Ciudadanas acompañamos a mujeres en sus procesos de incidencia pública a través de dos herramientas que se potencian entre sí: la incidencia pública y la cartografía participativa. Ayudamos a traducir el conocimiento territorial de las mujeres —el que muchas veces se queda en la conversación informal— en información que puede dialogar con la autoridad y convertirse en mapa, dato o política pública.
Sabemos que la participación no se sostiene sólo con voluntad, sino con procesos claros y puentes reales entre la ciudadanía, el gobierno y la ciencia ciudadana. Por eso buscamos siempre una articulación genuina: que el gobierno escuche con apertura, que la ciudadanía proponga con información sólida y que la ciencia ciudadana aporte rigor a esa conversación.
Me gusta pensar este entramado como un rizoma: no una raíz única de la que todo depende, sino una red subterránea que crece en múltiples direcciones, sin un centro fijo, donde cada nudo puede sostener a los demás y ninguno es imprescindible para que la red siga viva. Así se han construido la Ley de Participación, el Club y cada proceso que acompañamos: no de una sola mujer hacia las demás, sino entre todas, a la vez.
Nada de lo que hoy es una realidad en Querétaro habría sido posible sin la generosidad de mujeres que compartieron su experiencia antes que nosotras. Ese es el compromiso que sostenemos desde Netas Ciudadanas: seguir abriendo espacio, acompañando e imaginando, junto con más mujeres, otros futuros posibles.
*Mariana Marín Villagrana es egresada de Relaciones Internacionales por el Tecnológico de Monterrey, campus Querétaro. Actualmente se desempeña como líder de Comunicación para América Latina y el Caribe en el Equipo Humanitario de OpenStreetMap (HOT). Es cofundadora de Netas Ciudadanas, una plataforma de participación ciudadana que impulsa el empoderamiento y la incidencia pública a través de la ciudadanía digital. Desde 2026 forma parte de la organización Constituyentes MX.
Las opiniones expresadas son responsabilidad de sus autoras y son absolutamente independientes a la postura y línea editorial de Opinión 51.

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