Por Ursula Quijano*

Hace unas semanas tuve el honor de participar en el Diálogo Regional de Política “Mujeres, productividad y crecimiento”, organizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) en  Ciudad de Panamá. Fue un encuentro poderoso que reunió a más de 100 participantes de 21 países, entre gobiernos, sector privado, banca de desarrollo y academia, con un fin urgente: transformar la participación económica de las mujeres en el verdadero motor de competitividad de nuestra región. 

Lo que conversamos amerita que se convierta en una estrategia más amplia, en la cual  todas las personas —según la organización, empresa o sector que representamos— podemos contribuir.

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.