Por Marcela Solares Delgado

Vivimos todos los días llenos de acontecimientos sin importancia, como comidas, reuniones, citas, trayectos, incluso momentos completos de los que no conservamos prácticamente nada.

Y de pronto, alguien pasa y olemos su perfume; entramos a una habitación y suena una canción; o alguien pronuncia una palabra y cambia todo…aparece intacta, o aparentemente intacta, una escena que llevaba treinta años sin presentarse.

Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.