Por Mariana Conde*

Cada época ha intentado encontrar una forma de hacer más llevadera la tarea de criar hijos. Se multiplican las mujeres, y también los hombres, que buscan formas alternas de maternidad y paternidad que hagan la demanda de ser padres más manejable.

Muy conocido fue, en los años sesenta del amor libre y los sueños de paz mundial, el concepto de la comuna, en la que se criaría a los niños en colectivo, siendo cada uno de ellos hijo de todos, sin importar quién lo concibió o parió. Sobra decir que este modelo, de corte ideológico, no sobrevivió la prueba del tiempo.

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Mujeres al frente del debate, abriendo caminos hacia un diálogo más inclusivo y equitativo. Aquí, la diversidad de pensamiento y la representación equitativa en los distintos sectores, no son meros ideales; son el corazón de nuestra comunidad.