Por Mariana Conde*
Hay quien se ilusiona con conocer a un actor o actriz. Se imaginan con topárselos en la calle o asistir a la premier donde protagonizan su última película. Otros nos emocionamos cantando las canciones de nuestro playlist personal en un auditorio repleto con alguno de nuestros cantantes favoritos en vivo.
Cuando lees, la voz dentro de tu cabeza es de otra naturaleza. Es la del narrador sí, pero te figuras que es el autor quien te lo está leyendo. Vives con ella o él durante el tiempo que te tome recorrer sus páginas y, si el libro fue memorable, te quedas con ellos por varios días como una presencia que te acompaña. Creo que es por esto que, cuando tienes oportunidad de verlo en persona y platicar sobre esas historias que te contó en papel, se siente como encontrarse con un viejo amigo.
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