Por Mariana Conde*
No sé si es mi impresión o si de verdad los clubes de lectura están de moda. Últimamente, no hay reunión en la que alguien no hable de su bookclub. Y cuando cuentan qué libro están leyendo, casi invariablemente se trata de una novela. No sé si la estadística lo confirme, pero tengo la impresión de que la novela domina las conversaciones literarias. Recomendamos novelas, las intercambiamos, discutimos sus personajes y esperamos con impaciencia la siguiente que publiquen de nuestros autores favoritos.
¿Y qué hay de los cuentos? Esos parecen ocupar un lugar secundario, como si, por ser más cortos, fueran menos importantes o su dimensión les confiriera menos grandeza. Pero ¿desde cuándo la literatura se mide en cuartillas? Tengo la sospecha de que puede estarse confundiendo lo breve con lo sencillo.
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